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Rosalía y el Taller de Músics

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Por Lluís Cabrera
Foto: ©Maud-Sophie Andrieux

Rosalía y el Taller de Músics están estrechamente vinculados en los inicios de la artista en Barcelona. En sus años de formación en el Taller de Músics Escuela de Música –en el barrio del Raval de Barcelona–, Rosalía entraba y salía de las aulas como un torbellino. Nuestra escuela del Raval ha experimentado un crecimiento singular y complejo desde 1979, ocupando diversos locales del triángulo que forman las calles Requesens, Príncipe de Viana y Cendra. Esta expansión hizo que la calle se convirtiera en el patio de la escuela. Este entorno abierto fomentó un aprendizaje más allá del recinto académico: Rosalía también absorbía conocimientos interactuando con artistas, profesores y compañeros en ese peculiar patio.

La filosofía del Taller de Músics siempre ha sido el eclecticismo y la flexibilidad, elementos que lo distinguen desde su fundación. Este enfoque promueve la práctica musical en grupo (combos), la mezcla de géneros y la creación de espacios para que los estudiantes actúen ante el público. Rosalía encajó perfectamente en este modelo pedagógico, que prioriza aprender a hablar antes que a escribir. Desde el JazzSí Club hasta el Teatre Grec, donde participó como cantaora en un espectáculo inspirado en Carmen Amaya, pasando por el Palau de la Música con Flamenkids o su intervención en el Ciutat Flamenco, Rosalía demostró una madurez artística sorprendente para su edad.

En junio de 2012, Rosalía realizó las pruebas de acceso a los estudios superiores de música del Taller de Músics ESEM (Escola Superior d’Estudis Musicals), situada en el distrito de Sant Andreu de Barcelona. De este modo, inició una nueva etapa dentro de nuestra estructura pedagógica, accediendo a los estudios de Grado, una titulación oficial equivalente, a todos los efectos, al título universitario de grado.

En el ESEM, amplió su preparación en materias como historia de la música, armonía flamenca, pensamiento musical, formas del flamenco y fundamentos de composición, con docentes como Enric Marín, Alba Guerrero y Xavier Casellas. En esta etapa, al igual que durante sus estudios en la Escuela de Música, su profesor de cante flamenco fue Chiqui de la Línea, también docente del ESEM.

Su actitud participativa la llevó a cursar no solo las asignaturas regulares, sino también a participar en seminarios, talleres, clases magistrales y conferencias. Rosalía preguntaba incansablemente, a veces de manera incisiva, mostrando una inquietud innata que desafiaba a quienes la rodeaban. Preguntar, al fin y al cabo, es clave para ampliar conocimientos y para construir una voz propia. Esa actitud es la que el Taller fomenta en sus estudiantes: la de observar, escuchar y dudar, porque sin cuestionamientos no hay evolución.

Rosalía fue construyendo su idea artística desde la humildad, evitando posturas altivas y abrazando la sencillez. Es admirable cómo supo aprender desde la observación y la escucha, mostrando respeto por el conocimiento de los demás. Esta forma de aprender no solo contribuye al desarrollo del alumnado, sino que también enriquece al propio centro gracias a las inquietudes y aportaciones de sus estudiantes. Como decía Enrique Morente, «no hay maestros, hay discípulos», y Rosalía fue una discípula ejemplar que nos puso en jaque continuamente con sus preguntas y reflexiones.

El impacto de Rosalía en el Taller también se percibió en su generación. Su aura atrajo a muchos jóvenes que la admiraban, pero ella también buscaba nuevos aires y experiencias que ampliaran su universo creativo. Conocía los códigos del flamenco y las claves del jazz, pero sin encasillarse en un género. Esa versatilidad refleja la esencia del Taller: los géneros musicales son medios, no fines. Quizá podría haber logrado su trayectoria por su cuenta, pero el Taller le ofreció un ambiente rico en ideas y una red de artistas que potenció su desarrollo.

Un día, su maestro Chiqui de la Línea comentó: «Esta chica es muy especial. Modula de una manera que, de tanto acordarse de los antiguos, su expresión es de ahora. Rosalía dará mucho que hablar». Y no se equivocó.

Rosalía tiene ángel, un ángel alimentado por su talento musical, tenacidad, intuición, inquietud y unas ganas inmensas de aprender. Si logramos transmitirle conocimiento sin limitar su creatividad, nos sentimos profundamente orgullosos, porque en ella se reflejan los valores que el Taller ha promovido durante casi 50 años de historia.

Rosalía durante su etapa en el Taller de Músics de Barcelona

 

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